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Alí Elmezayen estaba inmóvil. Hasta que vio que Rabab Diab, su esposa y madre de los niños también emergió a salvo. Ella gritaba frenéticamente: “¡Mis niños! ¡Mis niños!”. Él permanecía en silencio. Los pescadores que esa noche del 9 de abril de 2015 estaban allí, en el Puerto de Los Angeles, observaron toda la escena y vieron cómo el padre no hacía absolutamente nada para sumergirse e intentar salvar a sus hijos.

A los pocos minutos ya estaban muertos. Quedaron atrapados en el vehículo con el cual Elmezayen atravesó el muelle y saltó al mar. Se hundió 9 metros, con ellos dentro. Fueron rescatados minutos después por los buzos del Departamento de Bomberos de Los Angeles.

En su declaración, el hombre se mostró confundido, aturdido. Dijo a la Policía de la ciudad que no sabía por qué había atravesado el muelle con su automóvil. Que todo se trató de un accidente. Intentó engañarlos diciéndoles que quizás se había desmayado producto de los medicamentos que tomaba. También les dijo que quizás habían fallado los frenos. O peor aún y menos creíble: “Un diablo en mi interior me empujó a hacerlo”.

Para los investigadores Alí Elmezayen mató a sus hijos para cobrar un millonario seguro de vida

Para los investigadores Alí Elmezayen mató a sus hijos para cobrar un millonario seguro de vida

Diab también dio su testimonio. “¿Qué les dijiste?”, preguntó su marido. “Nada. Que el auto perdió el control y cayó en el océano”, dijo todavía aturdida, mientras le consultaba a su marido si sus hijos estaban en el hospital. “Sí, Rabab. Que Dios nos compense por los niños. … Que Dios nos dé algo mejor que ellos”, dijo el hombre que aún en el Departamento de Policía de Los Angeles estaba siendo grabado.

Sin embargo, los investigadores comenzaron a reconstruir no sólo el “accidente”, sino los últimos dos años de Elmezayen. Y pudieron comprobar que todo formó parte de un plan siniestro para matar a toda su familia y cobrar de esa forma siete seguros de vida por una suma millonaria.

De acuerdo a las pruebas obtenidas, Elmezayen estuvo ese tiempo ideando una forma de asesinar a su esposa y a sus dos hijos, quienes tenían autismo. “Este caso alega un plan calculado y de frío para sacar provecho de la muerte de dos niños indefensos. La supuesta conducta conmociona la conciencia y utilizaremos todas las herramientas disponibles para garantizar que se haga justicia”, indicó el fical del Distrito Central de California, Nick Hanna.

El sospechoso fue imputado por fraude y robo de identidad. Todo para poder cobrar los seguros de sus hijos bajo el nombre de su esposa Diab. Pero no pudo ser acusado de la muerte de sus hijos. Es que los peritos no pudieron determinar si los frenos del Honda Civic funcionaban correctamente al momento de accionarlos. El agua de sal que apareció en ellos los había corroído. Sin embargo, no lograron establecer si esa corrosión se produjo antes o después del accidente.

Elmezayen y Diab se separaron una semana después de la tragedia. Se habían conocido durante su adolescencia en Egipto y llegaron a los Estados Unidos en 2000. Nunca más se irían. Tuvieron tres niños -todos con autismo- y se quedaron. El tercero de ellos estaba de campamento la noche en que sus otros dos hermanos murieron.

Él consiguió la nacionalidad norteamericana al casarse con una joven que estaba en rehabilitación por su alcoholismo. A cambio, le prometió que la asistiría financieramente hasta que se recuperara. Elmezayen nunca cumplió con su parte del trato.

Pero, de acuerdo a The Washington Post, nunca tuvo dinero suficiente para llevar una buena vida. Es por eso que llamó la atención de los fiscales que pudiera conseguir siete pólizas de seguro de vida y de accidente para su familia. En total eran 6 millones los que podría cobrar.

Durante dos años, Elmezayen hacía preguntas extrañas a los brokers que le habían vendido los seguros. Sabía sobre la política de la compañía de investigar una muerte si ésta había ocurrido menos de dos años antes de obtener la póliza. “¿Qué ocurre si alguien muere un día antes de los dos años? Ok. La diferencia es entre dos años o no si investigan. Ustedes tratarán de saber cómo morí, ¿no?”, fueron los interrogantes que planteó en su momento el sospechoso.

El “accidente” ocurrió 12 días después de cumplirse el plazo. En pocas semanas recaudó 260 mil dólares de las aseguradoras por las muertes de sus hijos. De ese monto 171 mil transfirió a Egipto.